La mayoría de nosotros hemos sido parte de una puesta de sol o un amanecer único y especial que es el abanderado contra todas las puestas de sol o de otros amaneceres. Usted pudo haber estado en un lugar lejos, podría haber señalado la mayoría de edad todos los nighter con unos amigos, que podría haber sido un momento de romance, el amor o la música, tal vez fue sólo un momento la soledad cuando todas las cosas en su vida solo clic juntos.
Fuera lo que fuese, nos conectamos con el sol (rojo vivo) y el cielo (azul-frío), Juan Pablo Capanigro, habla de estos colores universalidad y la comunidad de sentido, los dos únicos colores que en todo el mundo ya través de las edades que han mantenido sus significados y simbología en todas las culturas y tribus.
La semana pasada, aislado, con el océano en frente de mí, sentado en una franja de arena, que era parte de una península de varios miles de hectáreas, con el despertar la vida silvestre, pero silenciado sus movimientos, este orbe perfecto de naranja subió desde el horizonte y se rompió a través del otro lado del mundo y flotó hacia arriba.
El cielo era de un gris neutro que conduce a la circulación en los cielos. A medida que el sol apareció todo lo que se puso roja de color naranja, que casi podía mirar directamente al sol, debido a que el filtro de cielo gris en frente de ella.
Esperé, puse mi exposición y vio que el sol vigas para reflexionar y bailar en toda la bahía a mi posición. Pensé en la regla de los tercios, puse mi atención y rodar suavemente mi dedo en el disparador.
Yo había sido testigo del Sol y creo que él me había visto.
D3s, 200 F2G vii, TC20 III, 400 mm f5.6, 1/1500 seg


































